Crónica de los últimos conciertos del Bouquet Festival de Tarragona


Paula Coronas, piano

Coronas, es una enorme pianista quien eligió difundir, enseñar y fomentar la cultura musical mediante la gestión de proyectos. Toda una maratón a destacar en lugar de hacer solo una carrera de solista. Con sus actuaciones, además de grabaciones discográficas, Coronas parece convertirse en una parte de la partitura que con toda naturalidad fluye a través de sus dedos. Hay una verdadera brillantez y vida en ella, con una lectura pulida suavemente, en la que parece sentirse real y verdaderamente descriptiva. Demuestra del todo su especial especialidad en las obras nacionalistas del piano español, muchas de las cuales no son en solo virtuosas, llenas de sabor folklórico, teniendo que trabajar a fondo para controlar su tono, color y dinámica, y ese esfuerzo de expresividad y pasión adicional se puede escuchar nítidamente en sus actuaciones.

Alicia de Larrocha, pianista líder que dejó marcada una herencia en la que todos/as nuestros grandes músicos durante la mayor parte de la última mitad del siglo XX, ha sido conocida por sus interpretaciones de la música de Granados, Turina, De Falla o Isaac Albéniz, el compositor de piano que llamó la atención del nacionalismo español en el resto de Europa. Aquí se ha podido constatar que su legado no ha caído en vano. Además del maestro de Camprodón, Granados, Debussy, Chopin, Scriabin o el malacitano Eduardo Ocón, cuya aparición en el recital es particularmente valiosa para las obras de nuestro legado injustamente menos conocidas. Todo ello, además del maestro Antón García Abril, del cual Coronas es una de sus musas reconocidas, como el caso de Ainoha Arteta o Hilary Hahn, entre otras figuras de la música.

En todo el conjunto se ha visto una generosa interpretación, desafiando al calor extremo metereológico, con su total medida de sutileza y calor musical, resaltando los colores en las armonías de la música, de modo que en lugar de rítmos vívidos y llamativos, estos son más translúcidos y evocadores, a favor de una expresión que sugiera más las emociones, que encaja con el resultado final de las piezas. La calidad de acústica del recinto influye también en el sonido de piano de amplio alcance, dejando constancia de una amplia visión en desarrollo poético de estas piezas, que es madura y formidable con una gran espontaneidad en el flujo de la música. Con un viaje de cambios brucos de chip compositivo, Coronas fue desafiando al calor desde el romanticismo donde se muestran todos los mejores aspectos del cromaticismo, el virtuosismo y la sensualidad de Chopin y el primer Scriabin, caminando con constancia hacia llama del fantasmagórico compositor misticista tardío, dejando una sensación de éxtasis musical donde cabe la sensación de estar flotando en el aire, en absoluto placer.

La presencia de pianista/ compositor Abraham Tena Mercader se hizo aún más patente con la interpretación sentida de su emotiva “Nocturno nº4”, partitura dictada desde el más allá por un ser querido. Sin duda, ha vuelto a dejar constancia de ser una de las mayores pianistas europeas del momento.

Dúo Isabel y Cecilia Serra Bargalló, flauta y clarinete con María Parra Peñafiel, piano

La lista de composiciones para dúo de clarinete y flauta, o trío con piano de la misma combinación, es realmente corta, como la mayoría lo sabe, y no es sorprendente que haya algunos trabajos sobre ella que se desconocen, así como transcripciones al uso. De todo ello se han nutrido nuestras protagonistas para este evento de clausura. En relación con los rasgos y dispositivos estilísticos, se han servido de variada selección al fin de contentar a todo tipo de público asistente, entendido o no. La puesta en escena surgió de manera preparada pero flexible, la relación entre las intérpretes (dos de ellas hermanas) es evidente. Entre el Dúo Serra – Bargalló se vio una complicidad versátil en el fraseo y saltos rítmicos. Lo que quizá más se echó en falta fue unas actuaciones en solitario de cada una de ellas, Stravinsky o Debussy, por ejemplo, para completar el carrousel escenográfico. En los tríos con Parra, la espontaneidad era quizá más evidente, aunque el piano quedara un poco al margen en sonido y protagonismo. Una de las partes a destacar fue la reivindicación de la figura femenina en el campo de la composición; sin duda un gran acierto. Y otro de los grandes aspectos fuera la esperada figura de María Parra como compositora e intérprete de sus propias obras. Una labor de trabajo acontecida durante todo un año y que la insigne pianista ha tenido la deferencia de presentar ante su ciudad natal. Un puñado de su producción escogido de miniaturas de exquisita lectura, con un estilo propio entre una mezcla de influencias del folklore andaluz, la poesía francesa, el jazz y las tendencias tonales resurgidas en el Siglo XXI. Todo un bello y sugerente estilismo propio para una artista de su tiempo, sin por ello tener que dejar de asimilar las corrientes del piano español, de la que ella es gran conocedora e intérprete.

Luis Suárez 

Humanista, crítico y divulgador musical – cultural